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viernes, septiembre 14, 2012

Viaje papal al Líbano


Benedicto XVI: La locura de la Cruz es convertir el sufrimiento en grito de amor a Dios

Benedicto XVI: La locura de la Cruz es convertir el sufrimiento en grito de amor a Dios
BEIRUT, 14 Sep. 12 / 11:47 am (ACI/EWTN Noticias).- En el día que la Iglesia celebra la Exaltación de la Cruz y al firmar la exhortación Ecclesia in Medio Oriente, el Papa Benedicto XVI señaló que la locura de la Cruz es la "de saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios".
En la Basílica greco-melquita de San Pablo de Harissa el Santo Padre firmó el citado documento, fruto de la Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, realizado en octubre de 2010.
En su discurso ante las autoridades de la Iglesia Maronita (católica) en el Líbano y en medio de la alegría de los fieles presentes afuera y dentro de la Basílica, el Papa dijo que "ahora es precisamente cuando hay que celebrar la victoria del amor sobre el odio, del perdón sobre la venganza, del servicio sobre el dominio, de la humildad sobre el orgullo, de la unidad sobre la división".
"A la luz de la fiesta de hoy, y con vistas a una aplicación fructífera de la Exhortación, os invito a todos a no tener miedo, a permanecer en la verdad y a cultivar la pureza de la fe. Ese es el lenguaje de la cruz gloriosa".
El Papa resaltó que "esa es la locura de la cruz: la de saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios y de misericordia para con el prójimo; la de saber transformar también unos seres que se ven combatidos y heridos en su fe y su identidad, en vasos de arcilla dispuestos para ser colmados por la abundancia de los dones divinos, más preciosos que el oro".
Sobre el documento que acaba de firmar, Benedicto XVI indicó que éste "quiere ayudar a cada discípulo del Señor a vivir plenamente y a transmitir realmente lo que él ha llegado a ser por el bautismo: un hijo de la luz, un ser iluminado por Dios, una nueva lámpara en la oscuridad inquietante del mundo, para que en las tinieblas resplandezca la luz".
"Este documento quiere contribuir a despojar a la fe de lo que la desfigura, de todo lo que puede oscurecer el esplendor de la luz de Cristo. La comunión es entonces una verdadera adhesión a Cristo, y el testimonio es un resplandor del Misterio pascual, que da pleno sentido a la cruz gloriosa. Nosotros seguimos y ‘predicamos a Cristo crucificado (…) fuerza de Dios y sabiduría de Dios’".
El Papa subrayó además que "Ecclesia in Medio Oriente ofrece elementos que pueden ayudar a un examen de conciencia personal y comunitario, a una evaluación objetiva del compromiso y del deseo de santidad de todo discípulo de Cristo. La Exhortación abre a un verdadero diálogo interreligioso basado en la fe en Dios Uno y Creador".
"Quiere también contribuir a un ecumenismo lleno de fervor humano, espiritual y caritativo, en la verdad y el amor evangélico, que extrae su fuerza del mandato del Resucitado: ‘Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos’".
Benedicto XVI comentó luego que "es providencial que este acto (la firma del documento) tenga lugar precisamente en el día de la Fiesta de la Cruz gloriosa, cuya celebración nació en Oriente en el año 335, al día siguiente de la Dedicación de la Basílica de la Resurrección, construida sobre el Gólgota y el sepulcro de Nuestro Señor, por el emperador Constantino el Grande, al que veneráis como santo".
"Dentro de un mes se celebrará el 1.700 aniversario de la aparición que le hizo ver, en la noche simbólica de su incredulidad, el crismón resplandeciente, al mismo tiempo que una voz le decía: ‘Con este signo vencerás’. Más tarde, Constantino firmó el edicto de Milán y dio su nombre a Constantinopla. Pienso que la Exhortación puede ser leída e interpretada a la luz de la fiesta de la Cruz gloriosa y, de modo particular, a partir del crismón, la X (khi) y la P (rhô), las dos primeras letras de la palabra OD4FJ`H".
Esa lectura, explicó el Papa, "conduce a un verdadero redescubrimiento de la identidad del bautizado y de la Iglesia y, al mismo tiempo, constituye como una llamada al testimonio en la comunión y a través de ella".
"La comunión y el testimonio cristiano, ¿acaso no se fundan en el Misterio pascual, en la crucifixión, en la muerte y resurrección de Cristo? ¿No alcanzan en él su pleno cumplimiento? Hay un vínculo inseparable entre la cruz y la resurrección, que un cristiano no puede olvidar. Sin este vínculo, exaltar la cruz significaría justificar el sufrimiento y la muerte, no viendo en ello más que un fin inevitable".
"Para un cristiano, exaltar la cruz quiere decir entrar en comunión con la totalidad del amor incondicional de Dios por el hombre. Es hacer un acto de fe. Exaltar la cruz, en la perspectiva de la resurrección, es desear vivir y manifestar la totalidad de este amor. Es hacer un acto de amor. Exaltar la cruz lleva a comprometerse a ser heraldos de la comunión fraterna y eclesial, fuente del verdadero testimonio cristiano. Es hacer un acto de esperanza".
El Papa dijo también que la Exhortación busca ser un llamado para que, en medio de las dificultades y el dolor en la región, se pueda vencer la "tentación de ignorar u olvidar la cruz gloriosa".
Para concluir, Benedicto XVI hizo un claro llamado a los católicos de Medio Oriente a vencer el temor: "No tengáis miedo, pues la Iglesia universal os acompaña con su cercanía humana y espiritual".
"Por intercesión de la Virgen María, la Theotókos, invoco con afecto sobre todos vosotros la abundancia de los dones divinos. Que Dios conceda a todos los pueblos de Oriente Medio vivir en paz, fraternidad y libertad religiosa. Que Dios os bendiga", finalizó.


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